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Una pareja de turistas acampados en la calle Blas de Lezo, entre San Martín y La Concha. / R. M.
Donostia registra estos días de verano un auténtico brote de tiendas de campaña que surgen por cualquier esquina de la ciudad como champiñones y que recopilamos con la ayuda de los lectores. A las mismas se unen multitud de caravanas y furgonetas, algunas de las cuales aparcan en rincones de la ciudad que convierten en improvisados campings. Como si fuera una medida de ahorro más de las que proliferan últimamente, parece que hay turistas dispuestos a no gastar lo más mínimo pero disfrutando de las mejores ubicaciones cerca del mar.
Así, el pasado domingo los viandantes se sorprendían por la presencia de una tienda en pleno Paseo Nuevo, encajada entre las rocas más accesibles de Urgull, a pocos metros del suelo. La ubicación mejoraba a la de cualquier hotel y apartamento de lujo de la capital donostiarra, en primerísima línea de costa, un entorno natural y a un paso de la Parte Vieja. Tan envidiable como ilegal, claro.
Las ordenanzas municipales prohiben la acampada libre fuera de las zonas determinadas para ello, como los campings, pero eso no parece importar a nuestros visitantes más tacaños. Desde el Ayuntamiento de San Sebasitán apuntan que no siempre es fácil detectar estos incumplimientos si se producen de noche y en zonas poco iluminadas, como puede ser el caso del algunos parques públicos. Sin embargo l la Guardia Municipal ya ha reforzado la vigilancia estos días para evitar que el boca a boca entre los turistas provoque un efecto llamada.
La tienda de campaña detectada el domingo por la mañana en el Paseo Nuevo donostiarra. / V. M.
Un lugar también privilegiado, aunque más discreto, ocuparon otros turistas cerca de la playa de La Zurriola este lunes. Esta otra tienda de campaña fue detectada por una pareja de amigos que paseaba por Sagüés y que vieron algo extraño sobre el edificio de Aguas del Añarbe que acoge una estación de bombeo.
Ambos decidieron subir y captar la imagen que nos envían a web@diariovasco.com y puede verse sobre estas líneas. Indudablemente desde este punto las vistas y el contacto con la naturaleza también está más que asegurado.
Una joven observa la tienda de campaña ubicada el pasado lunes en la azotea de Aguas del Añarbe. / A. García
Sobre estas líneas, el lugar que eligieron otros peculiares campistas, a buen seguro más barato que el hotel que se ubica a solo unos pocos metros. Cabe recordar el riesgo de esta zona en la que suelen caer rocas de la falda del monte Ulia. En 2009 ocurrió el último incidente de importancia, con el desprendimiento de piedras de grandes dimensiones.
Acampar en un lugar no permitido está recogido como una sanción leve en la ordenanza de civismo y se multa con entre 50 y 200 euros, pero en caso de reincidencia el precio a pagar puede ser mucho mayor.
En las últimas horas los lectores nos han seguido compartiendo más imágenes que reflejan este problema. En una de ellas puede verse una tienda de campaña en otro parte del Paseo Nuevo, junto a la escultura de Jorge Oteiza, ¿quizá la misma que se vio el domingo desplazada unos metros?
La tienda de campaña observada este miércoles junto a la obra de Oteiza.
Otro lector, Juan Ignacio, nos envía una imagen más habitual en la misma zona, la de furgonetas y caravanas aparcadas junto al paseo. En este caso el despliegue de los campistas es mayor del habitual, ya que invaden el espacio reservado para aparcar con sillas dando a este rincón de Donostia un aire a camping. «¿Se puede consentir esto en pleno Paseo Nuevo?» Se pregunta el lector en el correo que nos envía a la dirección web@diariovasco.com.
Pero aún hay más. Las imágenes insólitas se multiplican por la capital guipuzcoana hasta tal punto de observarse turistas descansando plácidamente en sillas de playa en una calle peatonal. Se trata de la Blas de Lezo, junto al hotel Orly y a pocos metros de la playa de La Concha.
Pareja de turistas en la calle Blas de Lezo. / R. M.
Por la tranquilidad que desprenden ambos protagonistas de la fotografía se diría que disfrutan al fondo de parte de la bahía donostiarra. Detrás, su furgoneta, con matrícula de Países Bajos, de la que el lector nos cuenta sacaron algunos alimentos para merendar.
Y sobre estas líneas, una imagen más, compartida por Natividad Martín. La escena se ubica en el Paseo de Igeldo, 1, muy cerca de otra playa, la de Ondarreta. En este caso es una furgoneta con matrícula francesa que ocupa su plaza de aparcamiento y otras dos más con un remolque - tienda de campaña. También las vistas en primera línea de playa están aquí aseguradas a un precio imbatible.
Por correo web@diariovasco.com